La RSC se ha quedado corta. La pandemia ha adelantado el debate sobre el alcance de lo público y lo privado, de la rentabilidad económica y de la rentabilidad social. Los líderes empresariales tienen nuevas y mayores exigencias: evolucionar de espectadores pasivos a líderes de la transformación. 

Para el nuevo liderazgo es fundamental comprender la opinión pública. Pero hay que asumir que no hay una sola opinión, sino una pluralidad de puntos de vista e intereses en pugna que se dirimen en el ágora digital y en el campo de las acciones. 

Paul Pölman, ex CEO de Unilever, recomienda cuatro caminos críticos para este nuevo traje del cambio. En primer lugar, trabajar al servicio de múltiples grupos de interés (en lugar de poner a los accionistas por encima de todos los demás); segundo, asumir como propio el impacto de la empresa en materia medioambiental, social y de gobernanza (ESG); tercero, desarrollar relaciones duraderas, incluso con los críticos; y, cuarto, repensar la relación con los gobiernos. 

Pölman ha sido uno de los primeros en presentar estos conceptos en el mundo corporativo, asumiendo que la responsabilidad no es una mera narrativa sino un marco ético para la acción donde es perentorio comprender los problemas sociales que nos afectan a todos, sin excepción. Comprenderlos y abordarlos.

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