La grabación es tan bruta que evoca a la travesura de un niño en su entrada en la adolescencia, cuando las fronteras de la razón, el respeto y la ética todavía se están dibujando. Y ni por esas. Es un soliloquio perverso, abusón y premeditado. Y claro que pedir perdón importa, pero lo que más importa es sentirlo de verdad.

El actual entrenador del Rayo Vallecano femenino, Carlos Santiso, dejó este mensaje a un grupo de colegas: «¡Qué pasa equipo!” Dos cosas: espectacular la primera parte… y luego la otra es este staff. Es increíble, pero nos faltan cosas. Nos falta, sigo diciéndolo, hacer una como los de Arandina, tío. Nos falta ir y que cojamos a una. Pero que sea mayor para no meternos en ‘jaris’, y cargárnosla ahí todos juntos».

El mensaje lo envió hace cuatro años a través del grupo de WhatsApp del Cuerpo Técnico. Por aquel entonces, dirigiendo las categorías infantiles del club vallecano. Palabras clave: cojamos, mayor, cargárnosla, juntos.

Más recientes son sus disculpas: «En primer lugar, quiero pedir perdón y dejar públicamente constancia de mi profundo arrepentimiento por la desafortunada, y de muy mal gusto, broma machista imperdonable […] Broma que nunca debería haber hecho […] Por ello, ruego y suplico a toda la opinión pública que intenten concederme el perdón que ya me ha concedido el Rayo Vallecano para no ser destruido como ser humano».

Presentación. Nudo. Desenlace. Invitación a un abuso grupal para fortalecer el espíritu de equipo. Diálogo con el club para aclarar que son travesuras de juventud. Perdón por la broma con el deseo de no ser destruido como ser humano.

El caso Santiso adquiere una dimensión superlativa en nuestro constructo social. No solo por determinar si somos una sociedad misericordiosa que propicia el perdón sino también por determinar los liderazgos que alumbramos y dónde se establece el límite de lo profesional y lo personal.

Aquí entra uno de mis personajes favoritos en el actual fútbol español. Martin Presa, el presidente enfadado permanentemente con su afición y que mantiene una relación de odio abierto y manifiesto con las jugadoras de su equipo femenino senior. Preguntado por el caso Santiso, Presa afirma: yo contrato profesionales, no personas. Y ahí se aclara todo.

Salto en el tiempo y en el espacio. Apenas una semana más tarde de todo lo relatado nos vamos a Ámsterdam. El equipo de la ciudad, el Ajax, viene de renovar a su director deportivo, Marc Overmars, considerado por muchos como uno de los mejores profesionales en lo suyo. En apenas unas horas: sorpresa, sorpresa. Overmars anuncia su dimisión -que es aceptada por el club- como resultado de mensajes sexuales enviadas a compañeras de trabajo.

En Holanda son consecuentes con el buen gobierno. En España, el buen gobierno se aplica a una primera persona del plural que se divierte mostrando el dedo corazón erguido al resto de la ciudadanía. Así no hacemos carrera. Resulta que el 2022 es el año de la ESG, siglas en inglés de medioambiental, social y gobierno corporativo. El gobierno ambiental, social y corporativo es una evaluación de la conciencia colectiva de una empresa sobre los factores sociales y ambientales. El Rayo Vallecano responde en su definición teórica a lo que es una organización empresarial. Todo en el plano teórico. En la realidad, en la dirección del Rayo sobran profesionales y faltan personas.

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