El Rey emérito debe volver a España. La idea expresada por dos ex presidentes de Gobierno evoca a epopeya mítica. El héroe, cuestionado en la distancia, debe regresar a su tierra para hacer valer el balance de su vida. Que un Rey es un todo lo interpreta perfectamente, Ivan in my personal opinion Redondo. Confiesa el consultor desterrado que la campaña que le gustaría hacer es la consulta de Monarquía o República. Se anuncia como republicano de toda la vida. 

Entre regresos e imposturas, alguien ha decidido conmemorar el décimo aniversario del fin de ETA. Tengo controversia en el cuerpo. Por un lado, me parece que da un escenario innecesario a los terroristas que, como siempre, pesan más que las víctimas. Por otro lado, no creo que en las efemérides fuera del día a día. Me acuerdo de aquel axioma en los días duros de atentados, secuestros, asesinatos: ni olvido ni perdono. Ningún día. Día a día. No cada diez años.

Me quedo con lo que dice Zarzalejos en El Confidencial: A ETA la desarticula la Guardia Civil, la Policía Nacional, los Servicios de Inteligencia… Y yo ensoñando con el peso de la sociedad enervada por el asesinato de Miguel Angel Blanco, hijo de un albañil de Ourense, emigrado a Euskadi para encontrarse con el sinsentido patrio. Las banderas, esos trapos de colores, por los que tan alegremente nos enzarzamos y arrasamos con todos. Los niños. Por Dios. Llamaban a los niños víctimas colaterales. 

Y ahí entra la figura de la madre coraje. Tanto dolor por no poder ocupar el lugar de su pequeña, de su pequeño. Tanto dolor que gangrena el alma y te deja incapacitado para la esperanza. Esa esperanza a la que el resto se aferra -y es legítimo también- para recuperar la normalidad. 

Entre el dolor que se enrevesa y la normalidad que transita, leo que Raquel del Rosario se enfrenta con un puma que estaba atacando a su hijo pequeño. A un puma. A pecho descubierto. Con las manos. Trending Topic en España por medio famosa (era la cantante de El Sueño de Morfeo -y sí, también la ex de Fernando Alonso-) y en el resto del mundo por sus santos ovarios. Que tía. Perdón: Qué madre.

Y es que parte de este relato se mueve en un mundo paralelo. Esta semana un Mundial de Globos ha anunciado el final del fútbol moderno. Otra cosa de Ibai Llanos, juglar de la suscripción y voz de los olvidados, a las que todas las semanas un periodista deportivo, en este caso, Roberto Gómez ¿quién es Roberto Gómez? le da más visibilidad a golpe de exabruptos celosos. Ibai está a una altura jupiterina que le permite mandar a la mierda a su colega Gerard Piqué por no celebrar su gol huérfano contra el Dínamo de Kiev con un guiño al Mundial de Globos. Gerard, ¿a que estamos? ¿al fútbol del pasado o a los globos del futuro?Lo demás, un salpimentado: al fenómeno Rocío le sucede el reflujo Antonio David. Los rumores anuncian semanas frías con posibles desabastecimientos debido a la combinación del precio de la energía y de los servicios logísticos. Vaya, que ni Jon Nieve movería su hierática cara para forzar una sonrisa. Y si el invierno está de vuelta. Si intuimos la amenazante sombra de los caminantes blancos más allá del muro ¿a quién se le ocurre aconsejar al Rey emérito que regrese a casa? Digo esto y no digo nada: socialistas tenían que ser. Guiño sonriente. Guiño sonriente. Guiño sonriente.

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