A comienzos de 2020, Pablo Iglesias concedió una entrevista a Salvados en la que confesó que se había dado cuenta de que estar en el Gobierno no era lo mismo que estar en el poder. Poco después, se retiró de la primera línea de la política.

Ahora, el exdirigente morado ha regresado al debate público con la intención de retomar una de sus grandes pasiones: el periodismo crítico (o, si se prefiere, el activismo mediático). Lo curioso del asunto es que no es, ni mucho menos, el único político que ha transitado recientemente el camino de las instituciones a los medios. 

Este mismo invierno, Marcos de Quinto lanzará su propio canal de televisión junto con Félix Revuelta, presidente de Naturhouse, y el empresario Juan Francisco Zambudio. El ex de Ciudadanos ha asegurado que la televisión carecerá de adscripción política, pero también que defenderá la Monarquía Parlamentaria, la unidad de España y las libertades individuales. 

¿Por qué los medios de comunicación resultan tan tentadores para los antiguos políticos? Parafraseando al exlíder de Podemos: renunciar al Gobierno no implica renunciar al poder, que se disputa, en gran medida, fuera de las instituciones. Los medios libran una intensa batalla por el relato o, lo que es lo mismo, por la interpretación del mundo que nos rodea. Imponer una lectura (ideológica, política, social…) de lo que sucede es una forma muy efectiva de ejercer el poder. ¿Más que ser vicepresidente segundo en un gobierno de coalición? Eso habrá que verlo… 

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